En cada mandato, de la mano de otras empresas, los ayuntamientos van quitando y sustituyendo piezas que no parecen importantes. Alguien deshace un trozo de piel, otro fibra muscular, otro una costilla, una vértebra aquí abajo que no se nota… Todo por un supuesto bien general que puede ayudar a curar un resfriado, a que el cuerpo se estilice más y se parezca a lo que se ve en la tele y en las ciudades.

De lo que no nos damos cuenta, si no te sientas a reflexionar, es que al final se cae al desvertebrarse. Puede que parezca bello y sano, pero tras tantas décadas de sutiles desmantelamientos, el pueblo puede empezar a oler un poco peor.
Yo me pregunto, ¿los pueblos se vacían, los vaciamos, los vacían? Quiénes nos echan? Es Rajoy el culpable? Se habla de la España vaciada.

Cada vez que volvía a mi pueblo, del cual soy responsable en parte, veía las leves diferencias. En un verano una frutería cerrada, al otro la fiesta de la vendimia sin celebrar (pasar de contratar a una orquesta de miles y miles de euros a nada, me pregunto si se notó la diferencia debido a la pasividad de los y las asistentes mirando luces y gente actuar). Otro verano cerró ese restaurante donde tantos cumpleaños hicimos, al mes siguiente derrumbaron dos casas viejas emblemáticas que para muchos sobrarían. Vender vender y crecer y crecer.
Propuestas que van haciendo esmorecer el día a día. Ah, me olvidaba. Tampoco las palabras del pueblo. En 2019 sigue habiendo hablas censuradas por ser de incultos, patanes y burros. Patán sí, pailán no. Regazo sí, colo no. Cambiamos los nombres de los pueblos y ay del que se le ocurra hacer algo para restaurarlos a su manera grotesca y rural. Pueblo rural? No. Construyamos con adoquines llenemos todo de farolas para la propaganda electoral y quitemos los bancos. Bueno, no todos que podemos pintar alguno con la bandera lgtbiq+. Pero, ¿para quién? Señores, si los jóvenes se van! Para quién?
¡Para quién celebráis actos y charlas si nos estáis echando!

Empresas y sociedades o incluso cooperativas comprando viñas, nadie las atiende, vendámolas en vez de dejárselas a esa familia recién llegada. Subamos los alquileres para todos esos que vienen de las ciudades, pero oye, que sean españoles. Y casas vacías. Y casas que se caen. (Casa parte del paisaje del parque en al rivera del Cúa) https://castroventosa.blogspot.com/2019/10/se-derrumba-parte-de-una-de-las-casas.html
¿Me echáis? Me queréis o no? ¿Me contratáis? Si me pusiese a plantar cebollas me las compraríais? ¿Acaso coméis cebollas? No lo parece viendo la venta de los mercados!

Hoy, tras acumulaciones de tantas cirujías, vértebras modificadas, arrancadas, maquilladas por pensar que no tenían importancia, salen estas palabras. Una casa emblemática vendida a alguien que no sabía qué era. No sabe qué es ni es nada para él. Un permiso de obra firmado. Gracias, pues, a todos los que vais quitando trocitos de piel, de mi cuerpo, los que me echáis y hacéis que nuestra casa sea menos atractiva para los que vengan.

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Sea en Cacabelos donde había una casa centenaria o en cualquier otro lugar, casa emblemática patrimonio material donde vivió un valiente y sensible escritor usando la lengua del pueblo. Desde este año ya no está.

Dentro de unos años nos preguntaremos qué pasa que ya no viene gente ni nacen tantos como antes. Qué habrá pasado en los últimos años atrás. Y NO. No es cosa de un par de años, es culpa de todos los pedacitos expropiados de décadas, de lustros donde se cedió el poder a los ayuntamientos y empresas olvidándonos de que un pueblo está formado por… el pueblo. Y menos mal que eso lleva pasando tiempo atrás en pueblos más pequeños porque de ahí crecen otros, de los expulsados, de los más alejados y conservadores de su autenticidad. ¿Crecimiento a costa del derrumbamiento de otros? Nada que celebrar.

Cambios nunca vistos en la historia. Pensaremos que sí, que son cosas que pasan y a veces se sube otras se baja. Vale, pero te vuelvo a preguntar, ¿me comprarías si plantase, pongamos, pimientos? ¿O le comprarías al Lidl porque son más baratos?

No hay una intencionalidad concreta, es paulatino, y tampoco hay gente que le pique para quejarse.

Hagamos una guía sobre los edificios históricos a destruir y vender, no los ocupéis para darles vida! Hagamos guía de las tierras a poulo, perdón, abandonadas para venderlas y plantar eucaliptos o viñas nuevas a las nuevas bodegas millonarias, de aquí al lado o de China. Hagamos una guía sobre cómo hablar bien, bueno ahí ya está todo más que construido. Hagamos pues, finalmente, una guía pero no la titulemos como “Guía para destrozar y vender tu pueblo, tu casa. Resultados visibles entre 10 y 60 años”. Quedaría muy obvio y, en el fondo, no es lo que queremos, ¿no?

Escrito por:Muricego

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