Todos hemos oído, en algún momento de nuestra vida, que los líquenes son indicadores de aire limpio, pero… ¿Qué tiene de cierto esta afirmación? Paseando por Ponferrada se pueden ver líquenes crustáceos (es decir, su estructura forma láminas incrustadas en rocas o plantas) amarillos muy característicos como Xanthoria parietina, uno de los más habituales.

Xanthoria parietina

Entonces ¿En el centro de la ciudad el aire es puro, o he vivido una mentira todo este tiempo?Para responder esta pregunta debemos comenzar sabiendo qué es un liquen.

Un liquen es un organismo simbiótico, formado por dos o más organismos de especies diferentes (En este caso, un hongo y una bacteria o alga). Debe quedar claro que una relación simbiótica no es lo mismo que una relación mutualista (en la que los organismos implicados obtienen beneficios, pero no es imprescindible para el desarrollo de su vida, como los perros y los humanos).

Pero existen numerosos tipos de líquenes, y evidentemente no todos son iguales. La mayoría llevan asociadas algas o cianobacterias (organismos unicelulares sin núcleo, pero que realizan la fotosíntesis de manera independiente) a un hongo. Este hongo proporciona soporte y resistencia a la desecación y radiación solar, ambos factores mortales para las algas.

El crecimiento de un líquen es, por norma general, muy lento. Esto también es influido por la forma de su talo (estructura corporal simple, sin diferenciación entre tejidos) pudiendo tener este las siguientes formas:

  • Crustácea
  • Foliácea
  • Fruticulosa
  • Mixta

Su lento crecimiento es una de las razones por las que es buen bioindicador. Un organismo bioindicador es un organismo cuya presencia o ausencia en el medio ambiente (de el o de un grupo de organismos específico) nos indica características de este medio. Un ejemplo muy importante son las larvas de los Odonatos (libélulas y caballitos del diablo), que son acuáticas y solo se encuentran en aguas sin eutrofización (Exceso de nutrientes, generalmente derivados del ser humano, que produce la anoxia y desequilibrio de los ecosistemas acuáticos).

Entonces ¿qué líquenes pueden ser bioindicadores, y por qué?

Cada especie de liquen es resistente a ciertos tipos o cantidades de contaminación. Algunos se benefician de un enriquecimiento del aire en nitrógeno. La observación de las poblaciones de líquenes permite así seguir la evolución de la contaminación en el curso tiempo.

Por ejemplo, en un bosque, la desaparición de los líquenes puede indicar un alto nivel de dióxido de azufre, la presencia de fungicidas en la lluvia, o de contaminantes basados en azufre y nitrógeno. Esto ocurre porque los líquenes no tienen raíces, si no que sus estructuras corporales (los talos anteriormente mencionados) son muy simples, y tienen que captar la humedad y los nutrientes directamente del aire.

Pero esta estructura corporal simple es un arma de doble filo, impidiendo el sesgo de qué sustancias entran.

Presente en zonas de montaña (como los Ancares, donde el aire, en general, es mas limpio al tener menor presión de las actividades humanas que en las zonas bajas del Bierzo), este liquen resulta de la unión de 3 organismos (un hongo Ascomiceto, un Alga verde y una Cianobacteria). Es una especie amenazada, que sufre en presencia de numerosos contaminantes, siendo el principal el dióxido de azufre, presente en algunos derivados del petróleo y el responsable de la lluvia ácida.

Otro liquen presente en nuestras montañas es la Cladonia fruticulosa, cuyo talo fruticuloso se asemeja a las astas de un venado. Este organismo es indicador de la ausencia de nitrógeno, ya que si este está en grandes cantidades hace su crecimiento imposible. Esto es importante, ya que la determinación de la contaminación por nitrógeno es muy compleja a través de bioindicadores, ya que muchas veces, el nitrógeno hace prosperar de manera rápida y eficaz el crecimiento de muchas especies de plantas y líquenes.

También es importante resaltar que el primer liquen mencionado, Xanthoria parietina, también es indicador de contaminación ambiental, pero en este caso de ausencia de metales pesados.

Existen estudios que relacionan la presencia y densidad de líquenes con la ausencia de enfermedades respiratorias, y viceversa. En una región otrora industrializada como El Bierzo, en la que las afecciones del sistema respiratorio es algo común, es un dato a tener en cuenta.

De hecho, en la cementera de Cosmos de Toral de los Vados se está realizando un estudio con líquenes para comprobar la seguridad respecto a la sustitución del coque por neumáticos como principal combustible. Cabe destacar que este estudio se está realizando a posteriori (la quema de neumáticos ya ha comenzado) y sólo el tiempo nos dirá si el ambiente de la ‘’Hoya’’ ha sido contaminado o no, quizás demasiado tarde.

Concluir que El Bierzo, como región natural (Los Ancares leoneses son reserva de la biosfera, por ejemplo) debe cuidar sus recursos más preciados, de los que parece que en estos tiempos de incertidumbre nos hemos olvidado. La reindustrialización necesaria debe realizarse de manera sostenible y en consonancia a las características de la región.

Desde el Filandón Berciano siempre se ha hecho un llamamiento para la preservación de las tradiciones, pero no nos olvidamos de otro de los grandes patrimonios bercianos, la naturaleza.

Escrito por:jaantich

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