Son muchas las riquezas que nuestra Comarca nos ofrece, y de las que podemos disfrutar en diferente medida a lo largo de las estaciones. Montañas nevadas y ríos rebosantes en invierno; laderas floridas y bosques verdes en primavera; playas fluviales, fiestas de pueblo y frutales cargados en verano; viñas multicolor, magostos y matanzas en otoño. Tesoros naturales, tradiciones y hermosas villas llenos todos ellos de historia y del encanto particular que con nuestra mirada subjetiva disfrutamos. Entre todos ellos, pasando muchas veces desapercibidas, están las aves.

Los distintos hábitats que componen nuestra región, llena de bosques de ribera, pastos y cultivos, diversos sistemas acuáticos y zonas de alta montaña brindan la oportunidad a diferentes especies tanto de asentarse en este territorio de forma continuada como parar en él en sus pasos migratorios, haciendo uso de éste para el tan importante descanso en travesías de ese calibre. Por todo ello nos rodean aves de muy diversos tamaños, colores, hábitos, cantos y formas de alimentación, entre las tantas características que hacen de estos seres alados un reino digno de observar, disfrutar y admirar.

Con esto comienzo una serie breve de aportes divulgativos con los que me gustaría acercaros algunas de las especies más comunes, apoyado en fotografías que he ido sacando este último año, y comentarios o curiosidades que puedan despertar cierto interés por este mundo.

Como primer plato os presento a dos de las aves más pequeñas del continente. El primero del que voy a hablar es el Mito (Aegithalos caudatus) o ‘Ferreiriño rabilongo’. Este diminuto pajarillo de apenas 12 cm (¡y una cola de hasta 9!) puede encontrarse por casi todo el territorio nacional, habitualmente en grupos familiares de unos 5 ejemplares o incluso más, que saltan incesantemente de rama en rama. Son muy confiados, dejándose observar desde bastante cerca en comparación con otras aves, aunque hay que andar atento pues son tan inquietos y pequeños que hay que andar pispo para verlos. Algo que suele ayudar es su canto, chasquidos fuertes y repetitivos que les delatan. Se alimentan de pequeños insectos y suelen verse en entornos boscosos, especialmente en bosques caducifolios de robles, encinas o alcornoques, entre otros. Al igual que el resto de aves forestales, su mayor amenaza es la deforestación y fragmentación del hábitat, aunque no se encuentra amenazada.

Mito / Autor: Diego Carrera

El segundo es el Chochín común (Troglodytes troglodytes) o ‘Carriza’. Este regordete pájaro de unos 10 cm es habitual de zonas de ribera y zarzales espesos. Al contrario que el Mito es un ave desconfiada y huidiza, con un canto muy potente a pesar de su tamaño. Su alimentación se basa en insectos como pulgones, arañas o mosquitos que atrapa entre la vegetación o, en menor medida, en el suelo. En época de cría es cuando más activo se le ve, adoptando una actitud mucho más excitada que el resto del año, levantando y sacudiendo su fina cola formando un ángulo recto que rompe con su forma tan redondeada. Acostumbra a hacer nidos de los más cómodos de nuestra avifauna, construyendo una auténtica suit con musgo y demás materiales sedosos de entre los materiales que el bosque le ofrece.

Chochin Común / Autor: Diego Carrera

En la siguiente entrega os presentaremos a dos de las aves más ‘heavys’ que podemos disfrutar en El Bierzo.

¡A ver si adivináis cuáles son!

Diego Carrera

Escrito por:ofiandon

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