“Entre Asturias y Galicia pues algo se nos pega”

“Qué es eso del leonés en El Bierzo? Eso nunca”
“Aquí se habla gallego por la migración y el comercio”
“En todo Bierzo solo la gente muy mayor habla algo que es una mezcla medio gallega”

“sin carne los humanos no podemos sobrevivir”
“Las arañas son insectos”

Si lees esto y eres del Bierzo es muy probable que hayas escuchado alguna de estas frases cientos de veces o las hayas reproducido.

Vamos a resolver de una vez por todas, con experiencias personales y estudios rigurosos, cuáles son las maneras de hablar propias, patrimoniales o tradicionales en León y en lo que hoy conocemos como la comarca de El Bierzo (formada por subregiones).

El saber sirve para poder valorar nuestra cultura, a los nuestros, la cultura de otras personas en la Península, Europa o incluso el mundo entero (y también para aclarar tantos prejuicios nacidos y difundidos en estas dos últimas generaciones). Demos el uso que le demos a las lenguas, estas sirven para sorprenderse, compartir con iguales o con mayores anécdotas, o solo porque sumar conocimiento siempre es positivo, entre tantas otras cosas.

Este caso concreto de conocimiento sobreignorado es especialmente interesante y cuenta con diferentes problemáticas. Al final, ¿los territorios humanos de qué se conforman? Son la suma de sus habitantes, ¿si intercambiamos los habitantes del pueblo A con el pueblo Z seguiría siendo el mismo? También está formado por su arquitectura, su relieve y naturaleza, su habla, su cultura, su producción económica… Así, la esencia de cada lugar en el que desarrollarse, respirar o hacer turismo está justo en estas diferencias. Piensa en tu pueblo sin uno de esos cientos de elementos, ¿sería el mismo sin tu gente, su río, sus palabras, sus casas, sus historias…?

Valoramos soluciones geográficas azarosas, otras humanas como las Médulas, sabores como el pimentón o las cerezas, olores… Pero ¿cómo vamos a amar algo que no sabemos que existe?

Hoy en El Bierzo se hablan tres variedades romances (variedades romances serían el friulano de Italia, el francés, el catalán, el romanche, el gascón, etc…)

Esas tres variedades, propias y compartidas al igual que el Sil, el magosto o las jotas, son el gallego (o galegoportugués), el leonés (o asturleonés) y el castellano (Ver mapa de El Teixu). Las dos primeras son las evoluciones del latín desenvueltas en nuestras tierras (variedades del gallego en el occidente y del leonés en el oriente, simplificando). La última, lengua castellana, tiene presencia significativa y monolingüe desde hace pocas décadas en comparación a las otras, dependiendo de las zonas. En Ponferrada excepcionalmente, por ejemplo, en cuanto a personas nacidas allí puede llevar 100 años.

Así pues, esa línea o frontera lingüística (imperceptible para la población en general a nivel macro) recorre del norte de la península hasta el sur. Son líneas fluidas entre el gallego y el leonés que, como un abanico cromático, van teniendo características diferentes a medida que se avanza al este o al oeste.

Hemos explicado que HOY se hablan esas 3 variedades en mayor o menor contaminación por una de ellas: el castellano. Imaginaos lo vivas que estarían las dos propias cuanto más nos alejamos atrás en el tiempo, mismamente solo diez años atrás.

Es muy posible que hace 50 años en aldeas como San pedro de Olleros, Cadafresnas, Villadepalos (Viladepaus), Sobredo o Narayola, las y los adolescentes ya entrando en la mayoría de edad fuesen bilingües en gallego berciano y en castellano altamente influido por su gallego. Es aún más probable que sus padres, los bisabuelos del que está escribiendo, fuesen monolingües en gallego. La lengua de este occidente berciano entraría dentro del gallegoportugués con además mucha influencia del leonés, por estar en contacto y con rasgos lingüísticos idénticos propios, algunos de ellos similares a todo el bloque del gallego oriental o del leonés occidental. Lo mismo pasaría con variedades leonesas si nos vamos atrás, en Molinaseca, Valdueza o las comarcas de Fornela o Furniella y Cabreira (con zonas bilingües en gal y le). Sin embargo, las variedades leonesas gozarían de aún peor salud en cuanto a cifras y contaminación del castellano y deberíamos de irnos algo más atrás para ver a la gente tranquila hablando como siempre lo hizo.

Todas las personas hablantes, o signantes, usamos LENGUAS. Ninguna de ellas hablaría o signaría algo que no fuese lengua. Después podemos tomar como referencia dentro de los macrosistemas lingüísticos diferentes denominando variedades o dialectos. Sin embargo, todas las variedades lingüísticas son lenguas a pesar de que solamos escuchar que hay personas que hablan en dialecto, con significado de que hablan mal un “no-dialecto”. En ocasiones, eso puede ser signo de autenticidad y admiración o burla y discriminación.

Para distanciarse y diferenciarse de “los gallegos” como “los otros -no bercianos”, puede que hubiese en el último siglo cierto rechazo por parte de los falantes bercianos a usar el glotónimo (nombre de una lengua) de gallego y mucho más a transmitirlo a la descendencia. Esto aun sabiendo que lo que hablaban era idéntico o prácticamente que lo que se habla en Covas u O Cebreiro.

Continuando, poco a poco la gente por motivos que explicaremos en otros artículos, nada inocentes, decidió educar y hablar a sus hijos en otra lengua diferente a la suya. Recientemente, ¿por qué? Si contamos la larga historia de la existencia de las lenguas romances (en concreto el leonés y gallego en la comarca) estos 30-80 años en los que se educa a ninos ie ninas en una lengua diferente a la propia es relativamente poco tiempo.

Ejemplo de variedades del gallego, también en León. (Wikipedia, datos del ALGa).

Es así que el proceso de aculturación hoy en día nos hace negar o no escuchar ni saber lo que otra gente (incluso vecinas y familiares) habla. Si vives en Bogotá o Londres es posible que te resulte difícil haber oído a algún berciano hablar gallego o leonés. El problema es que hoy hay gente en Cacabelos o Ponferrada que viaja por zonas galegofalantes con vitalidad de sus lenguas bercianas a quienes les pueda resultar igual de extraño que a un forasteiro. No hay más que poner la oreja en algún bar, pongamos en Villafranca, y escuchar a la gente mayor para percatarse o bien de rasgos lingüísticos propios o de una conversación bilingüe.

No son más que otras maneras de hablar, una evolución diferente del latín dada en el Bierzo que coincide, en este caso, con la que se dio en Pontevedra, Monforte o incluso Bragança. Al igual que con el gallego, el leonés no es más que una variedad de lo que se denomina asturleonés, hablado en Mieres, Xixón, Miranda do Douro (Portugal),†

Territorio aproximado del asturleonés. (Iberolingua)

Senabria o Aliste. Como vemos en estos preciosos mapas las comunidades hablantes de las diferentes variedades se proyectan de norte a sur por cuestiones históricas que posiblemente sabréis y no tenemos tiempo de explicar aquí.

Así que, imagínate que de repente se ponen de moda y tiene más prestigio pronunciar las erres como eles, usar palabras del andaluz y otras cuantas del inglés y de la ciudad de México. La gente que dijese calendario sería tachada de inculta y bárbara y sus hijos corregirían con “almanaque”. Habría que usar “jartá” por otro lado ya que es lo que se aprende en la escuela. Imaginaos que manzanas se cambiase por apols (apples) o que la panadera diese queiks para tartas (cakes) y así sumando numerosos sinónimos que se perderían, innecesario, ¿no? Sería algo molesto para los hablantes bercianos de castellano que se resignarían a intentar que su descendencia prosperase y aprendiese a hablar bien esa lengua, el ejemplo, que para ellas sería nueva y desconocida, llamémosla iberian. Algo así pasa y pasó en El Bierzo, en el resto de León, en Galicia, en Asturias o incluso con las variedades catalanas, aragonesas y vascas. Es lo que se denomina sustitución lingüística de una lengua dominante por otra dominada.

Esto no solo sucede en la Península, también fuera. No obstante, las ideologías concretas homogeneizadoras y nacionalistas, entre otras, y la industrialización tardía, repercutieron de una manera concreta mudando de pronto casi de una generación a otra. Estas mudas o cambios, obligaron a las personas labradoras avergonzarse de su estilo de vida rural; vida más autogestionada; creencias y festividades populares de siempre no urbanas; con ritos sociales concretos; y también con unas formas de hablar concretas no castellanas.

Para maquillarse y no ser objeto de burlas o castigos sutiles, y por amor a su descendencia, es posible que rápidamente cambiasen o se forzaran a usar la lengua de prestigio (idioma de la nueva tecnología, de las frutas exóticas, de los políticos, de las estrellas televisivas y de los médicos).

Ese maquillaje no iría solo con la manera de hablar dando, por cierto, soluciones lingüísticas forzadas inexistentes en el castellano como aceche (para aceite por asimilarlo a leche/leite), “suega” (para soga, por asimilarlo a suegra (sogra) (testimonios hoy vivos en El Bierzo) como también “jato”, para xato, o “jeito” o “curuja” para xeitu/o o curuxa compartidos en las dos variedades bercianas; también “allegarse” es usado para acercarse traduciendo achegarse. Hay muchos más ejemplo que hoy mismo gente conoce sin usar o incluso utiliza sin darse cuenta de que son palabras leonesas y/o gallegas (o algunas forzadas traducidas).

Como decía, no solo con el xeitu de falar uno indicaría su proveniencia y estatus, también con la limpieza de las manos, el bronceado de la piel, la manera de vestir o incluso el cuidado de las uñas: mujer con uñas largas, mujer que no usa las manos para trabajar la tierra, logo, más prestigio. ¿Cuántas de vuestras abuelas no cuidan sobremanera la higiene y salud de sus uñas? ¿A cuántas no les fastidia que llevemos el pelo algo despeinado, zapatos y pantalones rotos o una pequeña mancha de tomate?

Vivieron décadas de desprestigio, pobreza, represión y ambientes incluso sanguinarios de posguerra. Por ello, muchos de los elementos ilustradores del marco cultural, evolucionado a lo largo de los siglos en estas tierras, se asociaba a todo aquel paquete de pobreza y un supuesto atraso con respecto a otros pueblos o lo novedoso e industrial; Ponferrada, inmigrantes burgueses, élites culturales o económicas, a Madrid…

Es por ello que el baile tradicional o tocar la pandeireta sea hoy asociado con algo sin valor y censurable cuando hablamos con algunas personas mayores. Ya ni mencionemos el tema lingüístico mezclado con ideologías (imbuidas en pinceladas fascistas y capitalistas utilitaristas) de “mejor en una lengua así nos entendemos todos”, “para qué sirve hablar tal lengua”, “eso es de burros”.

Tras un complejo proceso difícil de explicar en unas pocas hojas, hoy con algo más de veinte años algunos empezamos a oír de repente a numerosas personas, más o menos mayores, hablar variedades bercianas del gallego oriental en el mercado del pueblo donde crecimos. “¡No era solo cosa de tu familia y su aldea como te dijeron!” Es difícil porque al igual que las jinetas o los linces en cuanto tratan contigo se camuflan, tanto por educación como, a veces, para continuar escondiendo una parte de ellas fea y “atrasada”.

Así, por amor a estas personas, por amor a la diversidad, por rechazo al clasismo y a la discriminación por educación o edad, tan válido es hoy aprender o usar el leones o gallego en El Bierzo como hacerse una manicura, bailar pole dance o sachar na horta o güerta.

Qué ricos que saben los tomates en agosto, ¿para qué extinguirlos o apreciarlos solo en museos?

Al final, las lenguas son herramientas, no sufren en si como entes. Quienes sufren son y fueron los hablantes de un gran número de variedades diferentes a lo considerado como “referente, exitoso, adinerado, moderno y útil”. En el presente, nuestro profesorado de fuera no sabe qué se habla en casa de las bulicas o abuelas, los turistas puede que se vayan sin ninguna referencia de esa riqueza, muchas actividades son nombradas con extranjerismos o castellanismos forzados como “Jam sessions”, “Bier fest” o sin menciones al léxico de fauna y flora regional. (carita triste) Esto sucede incluso en eventos o ponencias relacionados con la cultura tradicional.

Hoy tenemos la oportunidad no solo de dejar de sufrir y discriminar por sonidos, orientación sexual, estudios o rasgos físicos, sino de, más que nunca, valorar y jugar con las lenguas, retratarlas, usarlas para el desarrollo rural o educativo de comunidades en El Bierzo o donde sea; podemos crear lazos con personas de intereses diversos entre comarcas o en Asturias, Zamora y Galicia (o simplemente el típico “pues en mi pueblo se dice así”);  enriquecernos culturalmente mientras aprendemos de personas muy sabias (o, por qué no, en internet).

A continuación, dejamos algunos recursos para empezar con la curiosidad. (También somos gente joven, acreditado, quienes conservamos y mantenemos entre nosoutros y con sus falantes bercianas estas tan lindas, válidas como otras, maneras de comunicarse, cantar, hacer reír, discutir o ligar) in the Bierzo.

Leonés del Bierzo oriental, grabado por El Teixu (http://elteixu.org/)

Anécdota de Quintana de Fuseiros, El Bierzo (llionés)

Adivinanza en el municipio de Cacabelos, pueblo de Villabuena o Vilaboa (galego)

Programa “ben falado”:

Igual que outros elementos, as linguas ia tradiciois do Bierzo son parte do noso patrimonio inmaterial.

Igual que outros elementos, las linguas ya tradiciones del Bierciu son parte del nuesso patrimoniu inmaterial.

A parte de poniéndose en contacto con este blog, para saber más, dejamos aquí alguna bibliografía e investigaciones como:

Francisco F. Rei. “O galego do Bierzo e a súa situación actual”. (2002): https://academia.gal/boletins-web/paxinas.do;jsessionid=7DF99387C940F779C3655C1A978FC9CE?id=3349&d-447263-p=1

Ana Seco Orosa. (2004): “O trazado da fronteira oriental do galego en León e Zamora”.

Jesús García y García. ( 1999). “Los límites entre el gallego y el asturleonés en el Bierzo”. http://www.academiadelallingua.com/lletresasturianes/pdf/Artículu%201-Jesús%20García%20y%20García-Los%20límites%20entre%20el%20gallego%20y%20el%20astur-leonés%20en%20el%20Bierzo.pdf

Dámaso Alonso y Valentín García Yebra (1959): “El gallego-leonés de Ancares y su interés para la Dialectología portuguesa.

Atlas lingüístico del Bierzo (ALBi) Atlas lingüístico do galego (ALGa)

Blog “O mego da escola” http://www.blogoteca.com/omegodaescola/

Blog “Grupo as Médulas” https://grupoasmedulasparaalinguaeculturagalegas.wordpress.com/

http://iberolingua.com/

Colectivos como El Teixu (imagen destacada suya) arriba mencionado y Faceira http://faceira.org/

Escrito por:Muricego

3 comentarios en “De riqueza de llinguas e linguas en el Bierzo

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