¿Quedamos en la plaza a la noche o en las escuelas?, ¿Bajas al bar?, ¿Vamos al paseo? Estas frases y muchas otras similares se decian y dicen todos o casi todos los días en gran parte de los pueblos del bierzo, hoy, intentaré detallar su importancia. 

Recientemente, finalicé mis estudios como integrador social y en ellos una de las asignaturas que más me gustó y que más me hizo pensar fue mediación comunitaria. En ella nos enseñaron a ejercer  de mediadores y mediadoras en conflictos, conociendo las partes del mismo y guiarlo para que sume al finalizar y no desemboque en violencia. Dentro de esta asignatura hablamos de los espacios como eje para la mediación del conflicto. Hasta ese momento nunca había reparado en lo que un espacio puede significar y lo que puede contribuir a las relaciones interpersonales de la gente que lo usa. Un espacio puede ser integrador, puede potenciar las relaciones, puede ser relajante… y también puede hacer todo lo contrario. 

Arquitectos como Norman Foster, creen en el potencial integrador de los espacios, como demostró en 1997 en una charla en el Centro de Estudios Públicos de Chile (Fuente:http://www.hildebrandt.cl):  “Me interesa el potencial que puede tener un edificio para regenerar el “lugar”, ya se trate de una ciudad grande o pequeña: el poder de conferir una identidad, de tener una presencia simbólica, de comunicar algo y romper con determinadas barreras. Y me interesa, al mismo tiempo, la forma en que el proceso de diseño consigue poner en duda nuestros supuestos acerca de un edificio y conciliar necesidades que a menudo entran en conflicto. En ese sentido, el diseño es siempre un proceso integrador. (…)” Otros como Alvar Aalto, crearon una arquitectura para las personas, como hizo en el Sanatorio Antituberculoso Paimio, en el que tanto los espacios, como los muebles están creados especialmente para la curación de los enfermos y las enfermas. Podría aportar muchísimos más autores y autoras que siguieron y siguen esta línea, pero en este caso, pondré la vista en los espacios rurales y su implicación en las relaciones y la comunidad.

Podemos realizar un boceto de la comunidad rural(entendiendo esta por personas que habitan en ella y que interactúan con sus vecinos y vecinas), por los espacios existentes de la misma y los usos que se hacen de estos. Si esa localidad cuenta con un bar integrador, en el que tengan cabida todas las personas (muchos bares están patriarcalizados y las mujeres no tienen cabida y en otros por conflictos no entran todas las personas del pueblo), si cuenta con una plaza o espacio similar, con bancos e iluminada, si el edificio de usos múltiples está abierto a todas las edades, si alguna asociación o el ayuntamiento ofrecen servicios culturales, si existen celebración patronales… este pueblo tenderá a ser un pueblo con una comunidad fuerte y en el que exista unión. Si por el contrario no se dan estos casos el pueblo tenderá a estar dividido con lo que ello conlleva. Tenemos que tener en cuenta que en el bierzo los inviernos son largos y fríos y anochece temprano, sin apenas servicios, es fundamental y necesario que existan estos espacios de reunión.

Uno de los pueblos más unido comunitariamente que encontré es Porcarizas, pueblo en el que tuve la suerte de tocar varias veces y que conozco bien. Es un pueblo de montaña en los Ancares cerca de Campo del Agua perteneciente al municipio de Villafranca del Bierzo. Este pequeño pueblo de 18 habitantes (el cual recomiendo encarecidamente visitar) tiene un bar en el que se articula la vida del mismo. En todo el pueblo no hay cobertura, pero en el bar hay wifi, y sus vecinos tanto en verano como en invierno se reúnen en él, escuchan música, juegan a las cartas, dominó y sobretodo hablan. Parece impresionante que en un pueblo aislado como este, exista tanta unión vecinal y tanta vida. Por el contrario un pueblo de mi municipio, el cual tiene características muy similares a Porcarizas, no cuenta con ningún bar ni espacio de reunión, no existe esa unión comunitaria, hay gente que ni se conoce (no pondré el nombre, pero estoy seguro de que leyendo estas líneas es probable que también conozcas algún pueblo así). Pueden existir múltiples factores que causen esto, pero principalmente, el no disponer de un espacios donde hacer comunidad es el factor que más peso ejerce.

Estos son solo ejemplos, y podría citar más, como Valtuille de Abajo donde se quedaron sin un espacio de este tipo y recientemente se han unido haciendo una asociación cultural en la que sus vecinos y vecinas se reúnen. Otros como San Pedro Mallo donde el bar ejerce de pilar cultural y de reunión en el que siempre hay música, gente hablando… a pesar de ser un núcleo muy pequeño. Podríamos hablar, también, de las fiestas patronales donde toda la gente del pueblo se ve, habla, donde se forja comunidad. Por el contrario los pueblos que no tienen fiestas, son, en los que más se respira la desunión. No quiero hacer una oda de los bares en los pueblos, ni tampoco a sus fiestas, pero a falta de otro tipo de espacios, los bares vertebran parte de las relaciones en el entorno rural. 

Con todo esto quiero reivindicar los espacios comunales y de reunión, en la zona rural, como eje de relaciones, instando a las autoridades a su creación y divulgación, pero sobretodo a los vecinos y vecinas de los mismos, que son, las que conforman estos espacios y les dan vida. En una zona olvidada como es el bierzo las personas que pertenecemos a él debemos hacer comunidad y buscar espacios para darle forma. 

Foto de Heri Bert , vecino de Magaz de Arriba

 

Escrito por:Rubén Movilla

Integrador social de Magaz de Arriba.

2 comentarios en “Diseñando comunidades

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