“Estos que ves, españoles rotos, derrotados, hacinados, heridos, soñolientos, medio
muertos, esperanzados todavía en escapar, son, no lo olvides, lo mejor del mundo. No
es hermoso. Pero es lo mejor del mundo. No lo olvides nunca, hijo, no lo olvides.”

Max Aub, “Campo de los almendros”.

La inmediatez de la coyuntura actual está determinada por las palabras epidemia,
confinamiento y desescalada, en este texto vamos a proponernos desconectar un poco
de la situación en la que llevamos inmersos durante el último mes y medio, tratando
un tema recurrente en estas páginas relacionado con lugares que nos resultan
cercanos y de los que seguramente desconocíamos sus orígenes y sus historias.
Normalmente cuando oímos hablar de presos políticos del franquismo que fueron
mano de obra esclava nos viene a la cabeza el Valle de los Caídos y todo lo que ello
representa, en ese lugar se dejaron la vida un ingente número de personas cuyo único
delito fue respetar la legalidad constitucional de 1931. Detrás de ese trabajo había
siempre una empresa que veía esa explotación como una forma de ganar aún más
dinero sin importarle las circunstancias en las que lo hacían. Después de varias décadas
de la restitución de la democracia en nuestro país, el común de la población sigue
desconociendo el nombre de los empresarios y las empresas que tuvieron esos
comportamientos execrables desde cualquier punto de vista moral y humano. Resulta
curioso que estos señores y sus descendientes sigan siendo los mismos aunque haya
pasado tanto tiempo, algo que debería hacernos reflexionar como sociedad.
Como decíamos más arriba, esta red de trabajos forzados por parte de los presos
franquistas tuvo ramificaciones a lo largo de todo el país llegando a la totalidad de los
ámbitos de la producción estatal. En nuestra comarca nos encontramos con varios
trabajos que fueron desempeñados por mano de obra de presos políticos, estas tareas
hacen referencia a las actividades más significativas de nuestra región como son la
minería y la agricultura.

La Minería

En los años treinta, la cuenca de Laciana ocupaba el primer puesto en la producción de
carbones de la provincia, haciendo que la actividad carbonífera de El Bierzo fuera la
más extensa de los alrededores, destacando la de Fabero 1 . El golpe de estado del 18

de julio de 1936 desata una durísima represión contra los mineros de Asturias, El
Bierzo y León, muchos de ellos son encarcelados y otros tantos asesinados. Ante esta
situación nos encontramos con que en el año 1939 las minas quedaron vacías debido a
que sus trabajadores habían sido encarcelados masivamente, ocupándose ellas de
mineros inactivos. Debido a las menguantes reservas de carbón el régimen franquista
consideró oportuno ocupar los trabajos mineros con presos políticos, considerando la
actividad "del mayor interés dada la escasez de carbón que por efectos de la guerra
mundial padecemos hoy en día en España 2 .
En 1943 prácticamente todas las cuencas mineras de España tienen presos políticos
trabajando en sus producciones, en todas ellas los mineros reclusos logran
sobreproducciones del 50 y 60 por ciento. En nuestra comarca ello sucedió en las
siguientes minas: Minas de Antracita Moro S.A y Minas del Bierzo, ambas en Fabero,
minas de Orallo (Toreno), siendo propiedad de la Minero Siderúrgica de Ponferrada
(MSP) y Antracitas de Gaiztarro (Matarrosa). Todo ello supuso la instalación de Campos
de Concentración en los lugares en los que los reclusos trabajaban.

Canal Bajo de El Bierzo 

En 1933 vio la luz el Primer Plan Nacional de Obras Hidráulicas, estandarte de la
ambiciosa política hidráulica de la II República, de él emanó el Plan General de
Regadíos de El Bierzo de 1934, cuya aplicación supuso el inicio de las obras de un
canal, bautizándose bajo la denominación de Canal Bajo del Bierzo y con recorrido por
los términos municipales de Ponferrada, Camponaraya y Carracedelo. La llegada de la
guerra Civil supuso la paralización de las obras, volviéndose a reanudar en 1940 3 .
El destacamento penal que trabajó en el canal del bierzo tuvo su origen en la creación
por parte del gobierno franquista de las colonias penitenciarias militarizadas. Su
teórico fin era ayudar a una parte de los reclusos a redimir su condena y permitir su
reincorporación más temprana a la vida civil. Pero la verdad era que se pretendía, por
una parte, aliviar el enorme gasto que suponía la enorme población reclusa existente
tras la guerra civil, y por otra la realización de obras públicas de interés para el estado
que no eran rentables de realizar con obreros libres con salarios convencionales de la
época. Este servicio de colonias de trabajadores penados tenían la inevitable condición
de ser militarizado, dado que estos trabajadores eran reclusos y precisaban de un
servicio de vigilancia que los custodiase. En los primeros años de posguerra trabajaron
una media mensual de 5.000 presos 4 , en el caso del Canal del Bierzo tenemos
constancia que las obras iniciadas en 1944 fueron realizadas por una gran remesa de
estos reclusos.
Para hacernos una idea, el estado se beneficiaba del 76 por ciento de cada uno de los
jornales que generan los presos y, según los indicadores de la época, el 65 por ciento
del salario de un trabajador se destinaba a la alimentación. El estado fomentaba y
protegía la explotación de los presos con el único argumento de que esas obras eran
necesarias para el interés general, llegando la producción de trabajo de los presos a ser
espectacular, ya que entre 1939 y 1946 los reclusos generaron más de 22 millones y
medio de jornales.
El gran drama que vivió este país durante los años de la dictadura tuvo como epílogo el
pacto amnésico sobre el que todos los ciudadanos españoles habían cometido malos
actos y se debían perdonar. La pregunta que podríamos hacernos es ¿Qué perdón
tienen que pedir los millones de trabajadores forzados? ¿Qué perdón tienen que pedir
los más de 150.000 hombres y mujeres que aún yacen en cunetas y sus familias? Tanto
los empresarios explotadores como aquellos que apretaron el gatillo ante una persona
desarmada tienen nombre y apellidos, nunca habiendo sido juzgados por estos hechos.
Esperemos que más temprano que tarde se sienten ante un tribunal y respondan de
sus actos, aunque sólo sea para pedir perdón

.
Si como país queremos avanzar, no podemos olvidar la lucha y el sacrificio de nuestros
antepasados. Para tenerlo presente y mejorar como sociedad la educación es el único
camino posible y para ello acercar a los alumnos de educación primaria, secundaria y
bachillerato a lugares como las minas de Fabero o El Canal podría ser un buen
comienzo de reconocimiento y memoria hacia aquellas personas que allí se dejaron los
mejores años de su vida. Como pueden observar, no hace falta ir a Auschwitz o
Mauthausen para encontrarnos con campos de concentración. Salud y fuerza.

 

javi
Grupo de mineros bercianos de la Petra, pertenecientes a la MSP, Toreno, año 1968.

Bibliografía

1. SEN RODRÍGUEZ, L.C, La minería leonsea durante la segunda república (1931-1936). 1988, Ediciones
Leonesas, León.

2. LAFUENTE, I. Esclavos por la patria, 2018, Planeta, Madrid.

3. El sistema de regadío en el bierzo. Fernández Soto. M, Fernández García. A. Fernández Cuesta. G. y Fernández Prieto. J.R. Revista Cuatrimestral de Geografía. Nº82. 2010. Universidad de Oviedo.

4. Op cit. LAFUENTE, I, p. 85.

Escrito por:javivoces

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